LA FELICIDAD DE ENVEJECER, (3)
UN CUENTO HINDÚ:
La tradición de ese Reino exige que los familiares lleven a los
ancianos a una alta montaña, donde mueren de frío. El consejero del rey,
llegado ese cruel momento, ama tanto a su padre que lo oculta en el
sótano de la casa. Viene a visitarlo el monarca y el consejero le ofrece
una suntuosa cena. De pronto aparece un demonio que dice al rey:
-Si no me contestas dos
preguntas te llevaré conmigo a los infiernos. Ésta es la primera: ¿Cómo harías para pesar un elefante?
El rey no sabe qué responder porque no existe una balanza tan grande
como para pesar a un paquidermo. El consejero baja al sótano y pide a su
padre que le dé la respuesta. Regresa y dice al rey al oído:
-Pesar a un elefante, majestad, es muy simple. Colocad al animal en una
barca. Debido a su peso, el navío se hundirá un tanto en el agua.
Marque con un trazo, en el casco de la barca, el nivel del agua.
Desembarque enseguida al elefante y reemplácelo por piedras hasta que el
trazo se sitúe en ese mismo nivel del agua que se había dibujado. Pese
enseguida las piedras.
El rey queda encantado con la respuesta y se la repite al demonio. Éste le plantea la segunda pregunta:
-Tienes dos yeguas. Una es la madre y la otra, la hija. ¿Cómo saber cuál es la madre y cuál es la hija, si son idénticas?
El viejo aconsejó:
-Hay que ponerlas frente a un pequeño montón de paja. La madre es la que cede la paja a la otra.
El demonio se esfuma. El rey, encantado, agradece a su consejero las buenas respuestas que le ha dado. Éste le confiesa:
-No fui yo, sino mi anciano padre. Lo tengo escondido en el sótano.
El rey le contesta:
-Desde ahora queda abolida la ley que ordena matar a los ancianos, porque tienen la sabiduría.
En el cuento hindú, el viejo nos enseña a transmitir a las nuevas
generaciones los conocimientos adquiridos. Sin egoísmo, aceptando el
rechazo prejuicioso de la sociedad, discretamente el padre ayuda al
hijo. El hijo ayuda al padre manteniéndolo, con la transmisión de sus
enseñanzas, activo en el mundo. Esto quiere decir que el anciano ha sido
un padre comprensivo, presente; ha sabido no decepcionar el amor de su
hijo, se ha hecho merecedor de su confianza. En lugar de conflicto, hay
don y absorción de los valores familiares.
"Para sobrevivirme te forjé como un arma, como una flecha en mi arco, como una piedra en mi honda. Pero cae la hora de la venganza, y te amo."... Pablo Neruda
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" Lhembras-te Antonho, de l que te dixe ua beç? Falar para nun morrer! Falar...para nun morrer! Tu, yá fuste mui longe.L que tu quiere...
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